Un punto cardinal

Imagecomo si el tiempo fuera un lugar

,

como si la infancia fuera un punto cardinal eternamente posible.

Ondjaki

La infancia es ese punto cardinal donde las preguntas se multiplican hasta el infinito, pero también es ese sitio al cual volver para recordar cuáles eran las respuestas. A veces asuntos tan nimios como los juegos, las caricaturas o películas vistas en los primeros años, o las creencias que algún día tuvimos en medio de nuestra ingenuidad o imaginación, nos revelan pasados los años ciertos rasgos de carácter, temores, deseos, manías, que llegaron a definirnos y que hacen de nosotros el individuo que ahora somos.

En Os da minha rua (Los de mi calle) el escritor africano Ondjaki despliega toda una gama de esos grandes detalles de la vida, vistos desde la perspectiva de un niño llamado Ndalu. No se trata, desde luego, de la pálida imagen de la infancia como una edad de oro ideal, exenta de conflictos y sufrimiento. Al contrario, el mundo se revela ante los sentidos de Ndalu con toda su complejidad, lo mismo que con toda su hermosura. Mediante de la evocación de sus juegos, su familia, los amigos de la escuela y la convivencia en las calles de su ciudad, Luanda, la voz de Ndalu se va articulando como un ir y venir entre ese pasado y un presente indeterminado, apenas referido por las sutiles intervenciones de sus “al menos así lo recuerdo yo”.

Asuntos como la guerra, la vida, la muerte, la menstruación, el primer beso, la amistad, la familia, surgen en cada relato teñidos de la espontaneidad, a veces torpe, a veces ingenua, de un Ndalu que empieza a descubrir de qué se trata este mundo. Así también, sutilmente y conforme avanza la lectura, la voz del chico se va complementando con reflexiones cada vez más profundas. Tal y como transcurre la infancia: sin darnos cuenta, llegamos hasta el último texto del libro para comprender que la voz que ahora narra sus recuerdos se encuentra ya transformada en la de un jovencito listo para entrar a la adolescencia. Lo que en un principio era la emoción de brincar toda la tarde con el vecinito que se autoinvitaba a comer todos los días a casa de Ndalu, en las últimas páginas es la incertidumbre y la tristeza del chico que debe partir para continuar sus estudios y que en esa encrucijada se sigue haciendo preguntas:

“Me senté cerca, muy cerca de la abuela Agnette.

Nos pusimos a contemplar el verdor del jardín, cómo se evaporaban las gotas, cómo los gusanos preparaban sus cuerpos para emprender nuevos caminos. Comenzar de nuevo.

-No sé a dónde van los gusanos, abuela.

-Van a casa, hijo.

-¿Tantas veces, de un lado para otro?

-La casa está en muchos lugares –ella respiró muy despacio y me abrazó. –Es una cosa que se encuentra” (114)[1].

Ondajiki nació en Luanda en 1977, es miembro de la Unión de Escritores Angolanos y su obra ha sido traducida a varios idiomas. Ha recibido varios premios literarios internacionales como el Grande Prémio APE (Portugal, 2007), el Grinzane for África-Young Writer Prize (Italia, 2008) y el Premio José Saramago en 2013 por su novela “Os transparentes”. En 2008 la editorial Almadía publicó su novela “Buenos días camaradas”.

En el siguiente link puedes leer algunos relatos de Os da minha rua en su idioma original: http://www.kazukuta.com/ondjaki/os_da_minha_rua.html

Más información sobre el autor y algunos de sus relatos y poemas traducidos al castellano en:

http://www.kazukuta.com/ondjaki/espanol.html


[1] Ondajaki. Os da minha rua. Portugal: BIS, 2009. Las citas en esta nota son tomadas directamente de esta edición en portugués y las traducciones son mías.


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