Brevísima reflexión sobre Prehistoria e Historia en América

arton1522
Fuente: http://historico.nexos.com.mx/vers_imp.php?id_article=1522&id_rubrique=670

Desde pequeños, los americanos ‒me refiero a quienes nacimos en América, el continente‒ aprendimos que el devenir de la vida humana puede dividirse en dos grandes bloques o periodos: la Prehistoria y la Historia. El parteaguas entre ambos es el florecimiento de la escritura y el desarrollo de la economía. Con esto puede comenzar a entreverse ya, supongo, el problema al cual me gustaría dedicar algunas líneas.

Sin duda, en más de una ocasión hemos hablado libremente de Prehistoria e Historia refiriéndonos a cuestiones relacionadas con procesos socioculturales, políticos e históricos del mundo, incluyendo, claro, a América. Sin embargo, me pregunto si quizá no deberíamos ser un poco más cuidadosos al respecto, pues tales nociones ‒Prehistoria e Historia‒no se ajustan por completo a la realidad americana. Hay un desfase y no es, a mi juicio, una cuestión menor. Al contrario.

Como sabemos, antropólogos e historiadores de este lado del Atlántico han forjado periodizaciones especiales para América. En 1958, en Method and Theory in American Archaeology, Gordon R. Willey y Philip Phillips formularon una de las periodizaciones más utilizadas, junto con sus respectivas equivalencias: Lítico-Paleolítico, Arcaico-Mesolítico, Formativo o Preclásico- Neolítico, Clásico-Edad de los Metales, y Posclásico, que correspondería a la era histórica temprana. Esto explicaría, en cierto modo, el estadio de desarrollo de la escritura a la llegada de los Españoles, así como la fuerte presencia de la oralidad en América. El choque de 1492 fue un choque entre el mundo de la oralidad y el mundo de la escritura.

Ahora, puesto en lenguaje más convencional, el periodo Formativo va del siglo XV a. C. al 900 de nuestra era; el Clásico, del I a IX; y el Posclásico, del X a las primeras décadas del XVI, con la caída de Tenochtitlán en 1521. Los márgenes de los periodos Lítico y Arcaico todavía generan debate. La datación con Carbono-14 de los vestigios encontrados en los yacimientos del Boqueirão da Pedra Furada (Parque Nacional de la Sierra de Capivara, Brasil), Monte Verde (Puerto Montt, Chile), Piedra Museo (Santa Cruz, Argentina) y Topper (California, Estados Unidos) retrotraen la antigüedad del ser humano en América a unos 50,000-25,000 años BP (Before Present). El cálculo es dificultoso porque la imprecisión del Carbono-14 es directamente proporcional a la antigüedad de los vestigios datados.

Esta periodización de Willey y Phillips ha sido, por supuesto, objeto de incontables impugnaciones y reformulaciones. Y en efecto, en numerosos casos se incumple. Por ejemplo, en plena la Modernidad (o Posmodernidad, si se quiere) podemos encontrar muestras de estadios culturales previos coexistiendo en territorio americano. Y el pensamiento tradicional continúa teniendo enorme vigencia y peso en algunas partes, sobre todo ‒mas no solamente‒ en regiones con altas concentraciones de población indígena. Pero no nos desviemos. Lo sustancial de periodizaciones como la de Willey y Phillips es que dan cuenta de un ritmo evolutivo distinto para América. Y también, por supuesto, de paralelismos. Dejo aquí el libro de Willey y Phillips, para el lector interesado en avanzar algo de esta exploración pendiente.


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