Las lluvias suaves de Sara Teasdale

sarateasdalebyje00rittuoft_0006La poeta norteamericana Sara Teasdale (1884-1933) fue una de las escritoras más reconocidas de su tiempo. Entre sus méritos se cuenta el haber recibido en 1918 el primer Pulitzer Prize de poesía, por su libro Love Songs. Sin embargo, hoy Teasdale es relativamente poco conocida fuera de ciertos círculos de lectores académicos y amateurs. Esto podría deberse a que, para muchos, su poesía resulta sentimental y hasta melodramática. El de Teasdale es otro caso en donde alguna faceta de la vida o la muerte del autor influye en la recepción de su obra. Por ejemplo, a raíz de su suicidio circularon rumores respecto a que su poema “I Shall Not Care”, publicado en 1915, hizo las veces de nota de despedida. A continuación transcribo el poema:

When I am dead and over me bright April
Shakes out her rain-drenched hair,
Tho’ you should lean above me broken-hearted,
I shall not care.
 
I shall have peace, as leafy trees are peaceful
When rain bends down the bough,
And I shall be more silent and cold-hearted
Than you are now (p. 39).

Uno de los poemas más famosos de Teasdale es “There Will Come Soft Rains”, que la mayoría probablemente conoce gracias al relato homónimo de Ray Bradbury, publicado en 1950, en donde se reproduce completo el poema de Teasdale. La idea central de éste (y también del relato de Bradbury) es que, si el ser humano llegara a desaparecer de la Tierra, la Naturaleza seguirá su curso apacible. Cito:

There will come soft rains and the smell of the ground,
And swallows circling with their shimmering sound;
 
And frogs in the pools, singing at night,
And wild plum trees in tremulous white,
 
Robins will wear their feathery fire,
Whistling their whims on a low fence-wire;
 
And not one will know of the war, not one
Will care at last when it is done.
 
Not one would mind, neither bird nor tree,
If mankind perished utterly;
 
And Spring herself, when she woke at dawn,
Would scarcely know that we were gone (pp. 89-90).

Aunque suele afirmarse que el poema es de 1920, porque está en el poemario Flame and Shadow, publicado por Teasdale ese año, en realidad, es anterior. Apareció por primera vez, con una ligera variante (en lugar de circling decía calling), en julio de 1918, en el volumen 137 de la Harper’s Magazine (p. 238), revista mensual activa hasta ahora. No vale la pena transcribir, así que me limito a poner la imagen:

1918

Al año siguiente, en 1919, “There Will Come Soft Rains” fue compilado en la segunda serie de A Treasury of War Poetry: British and American Poems of the World War, 1914-1919 (págs. 135-136). Como se ve, el contexto del poema es la Gran Guerra. En 1918 y en 1919 no tenía caso explicitarlo, pero en 1920 Teasdale consideró relevante aludir de algún modo a este acontecimiento y le añadió a su poema el subtítulo “(War Time)”. Ya hechas todas las precisiones, me gustaría comentar rápidamente el poema.

Cualquiera advertirá de inmediato que “There Will Come Soft Rains” versa sobre la vida y la muerte o, mejor dicho, sobre el continuo vida-muerte. En términos generales, el poema se funda en una estética grotesca, encarnada en imágenes que representan la convivencia de polos y la regeneración de la vida: apacibilidad y sosiego/consumación de la guerra, despertar de la Primavera/remate del invierno, conciencia/inconsciencia u olvido, y muerte del ser humano/ vida del resto de la Naturaleza. Vayamos por partes.

1. Hay dos imágenes que, a mi modo de ver, aluden fuertemente a la apacibilidad y el sosiego colindantes con la consumación de la guerra. A) El “fuego” del petirrojo cantando a su capricho sobre la valla de alambre. Esta valla, como sabemos de sobra, es una imagen habitual del campo de guerra, pero en el poema la valla no defiende ni delimita nada. El fuego y el ruido de las armas han sido reemplazados por el canto del petirrojo. B) El vuelo de las golondrinas con su “sonido resplandeciente”. Junto con la valla de alambre, la imagen de las avionetas sobrevolando en círculos y abriendo fuego (ráfagas resplandecientes) es característica de la guerra. En el poema, el vuelo, el estruendo y el resplandor de las avionetas han cedido su lugar al vuelo y el gorjeo de las golondrinas.

2. Hay tres imágenes que aluden a la transición del invierno a la primavera. A) La presencia de las ya mencionadas golondrinas, pues éstas suelen anunciar la llegada de primavera (también del verano). B) El “blanco trémulo” de los “ciruelos silvestres”. Este árbol se caracteriza por florecer muy a principios de la primavera, o aun ligeramente antes. C) Por último tenemos la imagen de la Primavera despertando al alba. La llegada de la primavera tiende a representarse como el despertar de la vida que, tras el frío y las penurias del invierno, resurge poco a poco, como quien sale de un sueño profundo.

3. Un tercer grupo de imágenes tiene que ver con la conciencia y la inconsciencia o, si se prefiere, con el conocimiento y el olvido. En el poema se dice que “ninguno sabrá de la guerra” y “a ninguno le importará cuando al fin esté concluida”. Me parece que al decir que “a nadie le importará”, de algún modo se filtra la noción de olvido, pues solemos retener en la memoria lo que juzgamos importante. La propia Primavera “apenas sabría que nos fuimos”.

4) Un último grupo de imágenes plantea que, si la humanidad pereciera absolutamente, el resto de la Naturaleza seguiría su curso. Ya que hemos tocado este punto, conviene explicitar que la conjugación verbal del poema es muy significativa, pues nos ubica en un futuro hipotético. Recordemos que el título es “Vendrán lluvias suaves”. Vendrán. El poema se erige así como una promesa y, por su tono calmo y su musicalidad, hasta podría leerse como un consuelo: después de la guerra y después de la muerte, después del ser humano y sus estragos, “Vendrán lluvias suaves”.

Hoy, a un centenario de la Primera Guerra Mundial, la Humanidad se enfrenta como nunca antes a la posibilidad de su completa desaparición. Basta mencionar la existencia de la bomba nuclear para mostrar la realidad de este problema. Quizá no está de más recordar de vez en cuando que no somos los amos de la Naturaleza, ni los creadores de la Vida. A lo más, somos los hermanos mayores del resto de los animalitos. Para bien o para mal, después de nosotros “vendrán lluvias suaves”.

 

Bibliografía

 Harper’s Magazine 137 (junio-noviembre de 1918): 238.

Clarke, George Herbert (ed). A Treasury of War Poetry: British and American Poems of the World War, 1914-1919. Second series. Boston; Nueva York: Houghton Mifflin Company, 1919, pp. 135-136.

Teasdale, Sara. Flame and Shadow. Nueva York: The Macmillan Company, 1920, pp. 89-90.

————. Rivers to the Sea. Nueva York: The Macmillan Company, 1915.

 


2 respuestas a “Las lluvias suaves de Sara Teasdale

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