Morar en el vientre de la ballena: el caso de Jonás, el profeta rebelde

Diga sencillamente que a todos, a usted y a mí, a los lectores del periódico y al señor director, nos ha tragado la ballena. Que vivimos en sus entrañas, que nos digiere lentamente y que poco a poco nos va arrojando hacia la nada…

Juan José Arreola

800px-SanBorondonDe muy antigua raigambre, la imagen de la ballena en los textos literarios y mitológicos tiene distintos significados: a veces, es una presencia aterradora y destructiva que amenaza a los héroes; en otras ocasiones, es una posibilidad de renacimiento.

En los bestiarios medievales, la imagen del gran pez-ballena tiene un fin didáctico, serio, moralizante. Se cuenta que dicho monstruo —llamado Cetus, Ceto o Fastitocalón— abre sus mandíbulas y despide —como el pecado, la avaricia, la lujuria— un dulce aliento que atrae a muchos peces pequeños e incautos, los cuales son tragados por este animal cuyos atributos representan, en este ejemplo, al demonio.

aspidochelone Algunas versiones aseguran que Cetus es una bestia que toma arena y la extiende sobre su espalda, para después flotar sobre el mar sin moverse. Engañados por su forma, los marinos desembarcan, hacen fogatas y descansan encima de la ballena que, traicionera, se sumerge en las profundidades del mar y conduce a sus visitantes hacia la muerte. Los bestiarios casi siempre concluyen la descripción del gran pez con la siguiente advertencia: los hombres deben cuidar cuerpo y alma, y no deben confundir las cosas importantes de la vida; la humanidad debe evitar prender el “fuego” de la avaricia, porque el pecado, tal como hizo la ballena con los viajantes, atacará en el momento menos esperado.
cetus
Sin embargo, la imagen del gran pez no siempre tiene atributos negativos y diabólicos. Ser tragado por la ballena también representa el tránsito a una esfera de renacimiento. El vientre de la ballena, considerado en varios mitos como un umbral mágico, conduce a los héroes hacia una segunda gestación; la inmersión en el mar, según advirtió Jung al estudiar los arquetipos, es “una regresión hacia el oscuro estado inicial en el líquido amniótico del útero grávido” (Jung, 106-107).

Aunque ante los ojos del mundo, el héroe muere al ser ingerido por el gran pez, en realidad, éste regresa al vientre, al ombligo, al centro del universo, al paraíso terrenal. Gracias a este suceso increíble, el héroe pasa un umbral y se introduce a un templo interior, que lo obliga a afrontar grandes silencios y pruebas personales. Tras este viaje mar adentro, el héroe, ya renovado, es arrojado de nuevo al mundo.

Uno de los viajes al interior del vientre de la ballena más conocidos es el relato bíblico del profeta Jonás, un escrito que resalta por su evidente humor y por presentar una imagen de Yahvé muy distinta a la de otros libros proféticos del Antiguo Testamento.

Jonah and the whale, folio from a jami añ tavarikhComo se sabe, Yahvé ordena a Jonás viajar hacia Nínive, para que el profeta le anuncie a sus ciudadanos que, por sus pecados cometidos, la urbe sería devastada en un plazo no mayor de cuarenta días.

Pero Jonás no es como los otros profetas, que enuncian sin chistar las palabras que Dios les dicta; Jonás es rebelde y se da a la fuga, se encamina hacia Tarsis, donde cree que estará a salvo de la mirada y las órdenes de Yavhé. En Jope, nos relata la Biblia, Jonás se embarca. Yahvé entonces desencadena una tormenta.

Mientras los marineros de la nave en la que viaja el profeta —extranjeros que no conocen a Yahvé—, piden ayuda a sus dioses, Jonás duerme profundamente en la bodega del barco. Al percatarse de esta ausencia, el capitán despierta a Jonás y le ordena invocar a su dios.

A pesar de las plegarias, la tormenta no cesa. Los marineros deciden echar las suertes y descubren que el culpable de la desgracia es Jonás, quien acepta ser arrojado al mar.

Dore_jonah_whaleCuando el profeta cae a las aguas, las corrientes y el viento se tranquilizan, y a partir de ese momento, explica la Biblia, “aquellos hombres creyeron firmemente en Yahvé; le ofrecieron sacrificios y le hicieron promesas” (Biblia 1359).

Yahvé hace que un gran pez, donde el rebelde pasa tres días y tres noches, se trague al profeta. Encerrado en las entrañas del monstruo, Jonás enuncia un sentido salmo de agradecimiento:

En mi angustia clamé a Yahvé

y él me respondió;

desde el seno del abismo grité

y tú me escuchaste (1359).

Cuando Jonás termina su canto de acción de gracias, Yahvé le da una segunda oportunidad y hace que el gran pez vomite, como si fuera dado a luz, al profeta redimido. Jonás se traslada a Nínive y emite el mensaje de Yahvé. La ciudad se escandaliza, sus habitantes creen de inmediato en el poder de Dios y organizan ayunos. No sólo esto, cuando la noticia llega a oídos del rey, éste ordena que la ciudad entera haga penitencia:

Que hombres y bestias, ganado mayor y menor, no prueben bocado, ni pasten, ni beban agua. Que hombres y animales se vistan con sacos e invoquen a Dios con insistencia; y que cada uno se convierta de su mala conducta y de sus acciones violentas. A ver si Dios se arrepiente y se compadece (1360).

Por lo anterior, Dios perdona, conmovido, a Nínive, cuestión que al temperamental Jonás no le agrada:

¡Ay, Yahvé! —pronuncia algo insolente el profeta— Ya lo decía yo cuando estaba todavía en mi tierra y por eso me apresuré a huir a Tarsis: pues sabía que tú eres un Dios clemente, misericordioso, paciente y generoso, que se arrepiente del castigo. Así que, Yahvé, quítame la vida, pues prefiero morirme a estar vivo (1360).

Para explicar las razones de su benevolencia, Dios hace crecer en un día una planta de ricino que le da sombra a Jonás. En la noche, Yahvé envía un gusano que seca al árbol. Jonás, que amaba el ricino, se queja de su suerte: “¡Prefiero morirme a estar vivo!”. Dios entonces le explica a su hijo, propenso a la rabieta, lo siguiente:

“Tú te compadeces de un ricino que no te ha costado hacer crecer, que al cabo de una noche apareció y al cabo de otra pereció. ¿Y no voy yo a compadecerme de Nínive, la metrópoli, donde viven más de ciento veinte mil personas que no distinguen el bien del mal, y una gran cantidad de animales?” (1360).

 

El libro de Jonás es un viaje que inicia como una fuga, y que sirve para presentar el universalismo y la misericordia de Yahvé. Escrito probablemente entre los siglos VI o V a.C. —después del exilio israelita de Babilonia—, en un contexto de política cerrada y clerical, este libro preludia el Dios universal del Nuevo Testamento. Yahvé es bondadoso, y Jonás, una caricatura de la cerrazón del pueblo judío de aquel tiempo.

jonás2La actitud infantil de este profeta, que le hace rabietas al padre, lo hace descender de manera simbólica a la muerte, al vacío del mar, al vientre del gran pez que representa las fuentes primigenias. Es ahí donde se gesta el renacimiento del héroe y se anuncia a un Yahvé que no es iracundo, sino maternal, amoroso, universal y salvador.

Bibliografía

Biblia de Jerusalén. Bilbao: Desclée de Brouwer, 2009.

Borges, Jorge Luis y Margarita Guerrero. El libro de los seres imaginarios. Madrid: Alianza Editorial, 1998.

García Gibert, Javier. Con Sagradas Escrituras. Diez ensayos sobre literatura bíblica. Madrid: A. Machado Libros, 2002.

Jung, C.G. La psicología de la transferencia. Barcelona: Paidós, 1983.

Malaxecheverría, Ignacio. Bestiario Medieval. Madrid: Siruela, 1999.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s