La Relación de Servando Teresa de Mier

capilla1*Una versión más completa de este texto fue leída en Jaca (España) en octubre de 2014.

La Relación de lo que sucedió en Europa al Doctor Don Servando Teresa de Mier es una obra fundamental en el panorama literario del México decimonónico, pues prefigura muchas de las inquietudes artísticas, políticas y culturales que ocuparon a escritores e intelectuales mexicanos durante todo el siglo XIX y parte del XX.

Desde 1876, fecha de su primera publicación íntegra, la Relación supo abrirse camino también en el extranjero: a las más de ocho ediciones mexicanas se suman dos españolas, una venezolana, una italiana y una traducción estadunidense. Pese al valor artístico que la crítica literaria ha reconocido en la obra, hoy su fama, nutrida sobre todo por historiadores, se ha visto opacada por la de su autor, considerado una de las figuras más extravagantes y controvertibles en la historia de México, e incluso de América. La vida y la obra de Mier guardaron siempre vínculo con su realidad sociopolítica. Orador elocuente de genio inquieto y polemista, incluyó en su discurso las grandes disputas relativas a América.

En 1794, en las celebraciones anuales a la Virgen de Guadalupe, y ante las máximas autoridades religiosas y civiles de la Nueva España, predicó un sermón heterodoxo que le valió la pérdida de su honra pública y un inminente destierro a España: el arzobispo de México lo condenó a 10 años de exilio en el convento de Nuestra Señora de Las Caldas de Besaya. Mier fue encarcelado por primera vez en diciembre de 1794, y trasladado a Europa en junio del año siguiente, en calidad de detenido, pero pronto demostró su habilidad para fugarse de hospitales, conventos y prisiones. Perseguido durante 24 años por el Gobierno y por la Inquisición, recorrió Cuba, Francia, España, Italia, el Estado Pontificio, Portugal, Estados Unidos e Inglaterra, sembrando textos y controversias a su paso. En 1822 se estableció en México, en donde se integró a la vida política del país: fue detractor de Agustín de Iturbide, diputado en los dos Congresos Constituyentes y redactor del Acta Constitutiva de la Federación Mexicana.

En la Relación, escrita en los calabozos secretos del Santo Oficio en la ciudad de México entre 1819 y 1820, Mier recrea los diez primeros años de su exilio en Europa, aunque también refiere acontecimientos ocurridos después de 1805 (la invasión napoleónica a España, las Cortes de Cádiz, el regreso de Fernando VII, etc.). En su recreación verbal, elaborada desde un horizonte jurídico, histórico y literario, Mier ofrece una nueva versión de los hechos. Cito del preámbulo a la Apología, antecedente directo de la Relación:

Es tiempo de instruir a la posteridad sobre la verdad de todo lo ocurrido en este negocio para que juzgue, con su acostumbrada imparcialidad, se aproveche y haga justicia a mi memoria, pues esta apología ya no puede servirme en esta vida, que naturalmente está cerca de su término en mi edad de 56 años. La debo a mi familia nobilísima en España y en América, a mi Universidad mexicana, al orden a que pertenecía, a mi carácter, a mi religión y a la patria, cuya gloria fue el objeto que me había propuesto en el sermón (1917, 1).

Mier narra5, explica y argumenta para limpiar su imagen pública. Al mirarse y autorretratarse verbalmente, Mier se reinterpreta y se recrea desde su propio punto de vista ideológico, aunque detrás de él siempre estuvo el discurso de sus enemigos. La mirada y la palabra de los otros le sirven de trasfondo dialógico: con ellas establece una relación polémica y apologética, y también de crítica y burla.

La Relación es una obra heterogénea que apunta en muchos sentidos hacia lo novelesco, y se orienta artísticamente por las estéticas de la seriedad y las de la risa, combinadas de manera profunda. Como escrito protonovelesco, acoge en sí diversos géneros literarios y del discurso de la cultura (retóricos o extraliterarios): el viaje, el autorretrato, el testimonio, la relación, el caso, la anécdota, el soneto, la décima, etc. Esta mixtura le da soporte al sustrato biográfico de la obra que, dispuesta en nueve capítulos, consiste en la narración directa del autor, implicado en su discurso sin distanciamiento ni reservas, al menos en apariencia, pues sí hay una reelaboración consciente e intencional de la autoimagen de Mier. El yo que habla en la obra es más ensayístico que autobiográfico: no es un yo que se confiesa, que refiere su vida para dejar constancia de su individualidad, única e irrepetible, ni es un yo que salda deudas consigo mismo y con Dios; es un yo encendido que explica, se queja, reclama justicia e insulta a sus enemigos; es un yo que entra en controversia con ellos, pero igual consigo mismo porque habla a dos voces y, por ende, genera una autoimagen ambigua. La imagen del hablante se construye sobre la base de dos figuras de larga vida en Occidente: el kalokagathós o el alma bella, en su forma del sabio injustamente perseguido, y el trickster o el transgresor del orden establecido. La figura del sabio refuerza las líneas serias de la obra, mientras que la del burlador introduce la esfera de la risa, sobre todo la sátira y el humorismo.

Al autorretratarse, Mier captura una porción del mundo en crisis donde surge como sabio y burlador. No sobra recordar que figuras como el trickster afloran cuando los sistemas ideológicos y lingüísticos se desestabilizan, se desmoronan o se reajustan; cuando el poder hegemónico y su discurso se han vuelto contestables. En la Relación tiempo y mundo revisten carácter histórico en la medida en que se muestran inacabados, en proceso de formación y, por ello, mutables e imperfectos. Se trata de una representación verbal de la vida en desarrollo, abierta al futuro. El hombre representado no es menos imperfecto, e introduce en la obra sus dilemas y sus contradicciones, fruto de su paso por la escuela de la vida. En la Relación este paso se organiza al modo de un viaje que funciona como principio poético al servir de hilo en el que se enhebra la serie de crisis y de peripecias que estructuran el texto. En sus páginas Mier defiende una idea bifronte: una de sus caras es que México no debe someterse a España porque este Gobierno es corrupto e injusto, y a América no le cabe esperar nada positivo de él; y la otra es que la persecución del fraile se debió a su negativa a someterse a las autoridades españolas.

La obra es una recreación crítica de la Europa occidental de su tiempo; específicamente, de las sociedades española, francesa e italiana (cuyo estudio ahora omito). En España y Francia Mier descubre la corrupción de las dos grandes instituciones organizadoras de la sociedad: Iglesia y Gobierno. Según el fraile la sociedad española es frívola, intrigante, venal, ávida de lujos e inicua, y sus dirigentes son los peores del grupo. El panorama le resulta monstruoso: “Aunque con 24 años de persecución he adquirido el talento de pintar monstruos, el discurso hará ver que no hago aquí sino copiar los originales” (1917, 2).

A modo de invitación a la lectura de esta obra, pongo el enlace a la edición de las Memorias de Alfonso Reyes, publicada en España en 1917.

Bibliografía

  • Mier, Servando Teresa de. Memorias, ed. Alfonso Reyes. Madrid: Editorial América, 1917.

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