Los huehuehtlatolli o un legado tradicional prehispánico

Fuente: Códice Florentino.
Fuente: Códice Florentino.

El pasado prehispánico de la literatura de América es un campo todavía poco explorado. En esta ocasión me gustaría dedicar algunas líneas a un género especial de la literatura en náhuatl: los huehuehtlatolli, cuya traducción sería “antigua palabra”. Desde su nombre el género anuncia ya su origen remoto y, por lo mismo, nos da una idea de cuál fue su función y su valor dentro de las sociedades prehispánicas. Miguel León-Portilla ofrece una amplia descripción del género, la cual cito por extenso a continuación:

Los huehuehtlatolli, en cuanto composiciones que dan testimonio de ancestral sabiduría, son la “palabra antigua”. El lenguaje en que están expresados tiene grandes primores. Su contenido concierne a los principios y normas vigentes en el orden social, político y religioso del mundo náhuatl. Desde la perspectiva del pensamiento europeo, pertenecen tales textos a lo que cabe llamar “filosofía moral y teología”. En cuanto “filosofía moral”, tienen con frecuencia el carácter de tenonotzaliztli, “plática, amonestación”. Pero no se limitan a ello. Siendo enunciación de las normas que han de regir las diversas circunstancias a lo largo de la vida –desde el nacimiento hasta la muerte–, hay asimismo en los huehuehtlatolli formulaciones que atañen a la visión del mundo, al pensamiento y ritual religioso, la oración misma como antigua palabra del hombre dirigida a la divinidad.

Podría decirse, en suma, que son estos textos expresión la más profunda del saber náhuatl acerca de lo que es y debe ser la vida humana en la tierra (35-36).

Como se aprecia en esta larga cita de León-Portilla, estamos ante un género de primera importancia, porque en los huehuehtlatolli se cifra el conocimiento vital acumulado y reformulado por los indígenas durante siglos. Ángel María Garibay también es de esta opinión. Según Garibay “[l]a abundancia, ordenación y primor, muchas veces clarísimamente perceptibles, de estos documentos didácticos, hace pensar que fueron elaborados durante largo tiempo” (1953-1954 I, 444).

Los huehuehtlatolli están expresados en un lenguaje elegante y cuidadoso, denominado tecpillahtolli (“palabra noble”) (2011, 17) o qualli tlatolli (“buen lenguaje”) (2011, 34). No cualquiera podía componer los huehuehtlatolli. Éstos se cultivaban sólo en los calmécac, o escuelas para sacerdotes e hijos de la nobleza, destinados a ocupar los puestos de mayor dignidad: sacerdotes, políticos y militares. Los estudiantes de los calmécac, instruidos en religión, artes y ciencias, memorizaban los huehuehtlatolli contenidos en los amoxtli, o sea, en los códices. Cada vez que se tenía duda sobre cómo era conveniente actuar, o cuando era necesario aconsejar a alguien, se solicitaba la presencia de un sacerdote, que al momento repetía los huehuehtlatolli apropiados para el caso. Como se ve, a través de la “antigua palabra” el pasado seguía rigiendo la vida en el presente. El peso de la tradición se imponía sobre la novedad. De allí la diversidad del público al que iban dirigidos los huehhuehtlatolli: a los hijos de todas las edades, a sus padres, a los esposos, a los enfermos, a los gobernantes, a los miembros de cualquier profesión y oficio (mercaderes, artesanos, parteras, etc.), e incluso a los muertos y a los dioses. Por estas y otras razones, el género gozó de una amplia difusión, como lo prueba el hecho de que nos hayan llegado huehuehtlatolli de México-Tenochtitlán, Tezcoco, Tepeyacac, Tlaxcala y Tepepulco (2011, 17).

En 1976, Josefina García Quintana realizó el primer intento de clasificación de los huehuehtlatolli. Su clasificación le sirvió a León-Portilla para elaborar la suya (2011, 36-37), en donde figuran cinco variantes principales:

  1. Los relacionados con los ritos de paso: nacimiento, pubertad, matrimonio, enfermedad, muerte, ordenación sacerdotal, primera guerra, etc.
  2. Los relativos al gobierno y al orden sociopolítico: guerra, hambruna, nombramiento, destitución y muerte del soberano, etc.
  3. Los dirigidos a grupos según su profesión u oficio: médicos, artesanos, campesinos, etc.
  4. Los ligados a las expresiones de cortesía: salutaciones entre gente de linaje, fórmulas entre gobernantes o embajadores, etc.
  5. Discursos-oraciones destinados a pedir mercedes y favores a los dioses (lluvia a Tláloc, purificación a Tlazoltéotl, y otras dádivas a Tezcatlipoca.

A estas variantes, continúa León-Portilla, cabría agregar otras: “las que pueden calificarse de `expresiones del saber o tradición populares´; los `discursos´ de los maestros en los centros de educación y, finalmente, los huehuehtlatolli cristianos y `cristianizados´” (2011, 37). Esta diversidad se observa en los huehuehtlatolli recopilados por fray Bernardino de Sahagún, Alonso de Zorita, fray Andrés de Olmos, fray Juan Baptista y en algunos manuscritos que se conservan hasta la fecha. Esta misma diversidad hace sospechar que, quizá, los huehuehtlatolli podrían no ser un género, sino una familia de géneros. Pero dejo esta discusión para otro momento, y para gente más capacitada que yo en estas materias.

Cierro esta breve nota con un fragmento de la hermosa “Exhortación con que el padre así habla, así instruye a su hijo para que bien, rectamente viva”, recogida por fray Andrés de Olmos hacia 1535:

1. Hijo mío, mi collar, mi pluma preciosa, has venido a la vida, has nacido, has venido a salir a la tierra, en la tierra del Señor Nuestro. Te forjó, te dio forma, te hizo nacer Aquel por quien se vive, Dios. Hemos visto por ti tus madres, tus padres; y tus tías, tus tíos, tus parientes, han visto por ti, han llorado, han sufrido por ti en tanto venías, en tanto nacías sobre la tierra.

2. Y ahora, por breve tiempo, has venido a mirar, has venido a crecer, has venido a echar tallos, has venido a embarnecer, como si fueras un pajarito apenas puedes picotear; así te has presentado, has embarnecido, te has hecho grande, has crecido como si acabaras de salir de tu cascaroncito, como si te hubieras arropado con algo precioso, como si te hubieran brotado tu colita, tus alitas, como si apenas movieras tu manita, tu piececito, tu cabecita, como si ya hicieras el intento de andar volando (2011, 279).

Bibliografía

  • García Quintana, Josefina. “El huehuehtlatolli –antigua palabra– como fuente para la historia sociocultural de los nahuas”, Estudios de cultura náhuatl, vol. 12. México: UNAM, 1976, pp. 61-71.
  • Garibay, Ángel María. Historia de la literatura náhuatl, vol. 2. México: Porrúa, 1953-1954.
  • León-Portilla, Miguel. “Estudio introductorio”, Huehuehtlatolli. Testimonios de la antigua palabra. Ed. y estudio introductorio de M. León-Portilla. Transliteración del texto náhuatl, traducción al español y notas de Librado Silva Galeana. México: FCE, 2011, pp. 13-45.

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