Reseña de Tradición e interculturalidad. Las relaciones entre lo culto y lo popular (Siglos XIX-XX)

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Esta reseña su publicó originalmente en la revista Hesperia. Anuario de filología hispánica XVII-I (2014): 103-106.

Fruto de la red Tendencias Culturales Transpirenaicas, integrada por investigadores de las Universidades de Barcelona, Zaragoza, Paul y Toulouse, Tradición e interculturalidad. Las relaciones entre lo culto y lo popular (Siglos XIX y XX) son las actas del primer Congreso, bajo el mismo título del libro que ahora nos ocupa, celebrado los días 7 y 8 de junio de 2012 en Jaca. Por la diversidad de enfoques, el libro está dividido en cuatro líneas orientadoras: la que analiza la tradición e interculturalidad; una que indaga en las fuentes de la cultura popular: encuentros y desencuentros; la que estudia fiestas, espectáculos y espacios de sociabilidad; y otra que examina la tradición: agentes, estrategias de vulgarización y comunicación de masas.

La riqueza de la investigación etnográfica y sus aportes al discurso histórico se evidencian en el estudio de los textos costumbristas del siglo XIX. A partir de una crónica que describe los funerales festivos de Pepe Botella —imagen paródica del rey intruso, y ya defenestrado, José I, publicada en dos periódicos, El conciso de Cádiz y El patriota de Soria en julio de 1813, José Manuel Pedrosa muestra la continuidad y actualización de ciertas tradiciones y prácticas festivas populares como las burlas, los epitafios burlescos o la fabricación de muñecos los emblemáticos Judas, que aún hoy son zarandeados, sometidos a responsos y quemados en algunas regiones de España, Portugal e Hispanoamérica.

La fortuna de las celebraciones callejeras es reconocida en otros dos textos. José María Enguita Utrilla analiza la línea argumental y los aspectos cronológicos y estilísticos del dance de Mainar, danza y paloteado de espadas que ejecutan los mozos de Zaragoza y otros pueblos de Aragón, acompañado de recitados en verso para festejar al Santo Patrón del barrio o de la localidad. Por su parte, Enrique rubio Cremades realiza un estudio pormenorizado de la bibliografía sobre los festejos que celebran la vida y los milagros del patrono de Madrid, modelo ético de conducta, San Isidro Labrador. El investigador pasa revista a coplas, cánticos, danzas, referencias en la obra de autores como Alonso Villegas, Hernán Pérez, Lope de Vega, Jovellanos, don Ramón de la Cruz, Antonio Zamora, apariciones en la comedia y los cuadros de costumbres del siglo XIX, en la prensa e, incluso, señala que esta fiesta es el telón de fondo en los argumentos de novelas como Insolación de Emilia Pardo Bazán.

A través de la obra del autor costumbrista José María de Pereda, Raquel Gutiérrez Sebastián examina los vínculos entre la literatura culta y la popular, y la relación entre folklore y costumbrismo. La investigadora revela que Pereda incorporó de distintas formas los cuentos folklóricos a su obra desde la inserción literal, el pastiche, hasta la reelaboración de cuentos folklóricos conocidos quizá por vía escrita, con el fin de colocar el material etnopoético al servicio de la literatura, y la literatura al de la moralización.

En su contribución, María de los Ángeles Ayala estudia las descripciones de las diversiones callejeras de los artículos de costumbres, en las que destaca el ingrediente lúdico sobre el religioso, a la vez que dan cuenta de la sociedad compleja del siglo XIX, y de las grandes transformaciones urbanísticas de ciudades como Madrid y Barcelona.

Las publicaciones del siglo XIX permiten elaborar un mapa de las mentalidades y de la historia social de la cultura, como explica Marta Giné Janer en su artículo, quien analiza las traducciones de textos franceses en La Ilustración Española y Americana (1869-1905), las cuales descubren el interés de los editores por estar al tanto de las novedades editoriales del extranjero, los gustos de la clase burguesa media y alta de la época, y la ideología conservadora a la que se adscribía esta revista.

Otra publicación de corte conservador que fue examinada en el congreso, pero ahora por Dolores Thion Soriano-Mollá, es Madrid ou Observations sur les mœurs espagnoles, memorias de un militar probablemente Mathieu Joseph Brisset, que visita España durante la campaña de los Cien Mil Hijos de San Luis en 1823. La narración del militar francés se adereza con observaciones de la producción literaria, las costumbres, la descripción de personajes arquetípicos españoles y amplias digresiones en las que se evidencian las razones políticas, la posición monárquica y conservadora del autor.

Esther Saldaña analiza El Cáliz rojo y Altar mayor de Concha Espina, obras en las que la autora reflexionó sobre el carácter español, afirmando la noción de interculturalidad como fundamento de los orígenes españoles. Desde esta perspectiva, Concha Espina incluyó a los personajes judíos, rehabilitó su imagen y se alejó de las características negativas que tradicionalmente se les había impuesto.

Los ecos de la narrativa del siglo XIX llegan hasta los autores contemporáneos, y en su aportación, José Luis Calvo Carilla estudia una novela de Javier Marías, Los enamoramientos, un “vademécum sentimental”, que recupera aspectos de la novela rosa. Calvo Carrilla descubre los elementos que la obra de Marías hereda de las novelas decimonónicas de orientación popular y sentimental, y rescata el concepto de “futurizo”        acuñado por el padre del novelista, el filósofo Julián Marías para explicar las innovaciones y rupturas de Los enamoramientos con respecto a las narraciones de corte sentimental del siglo XIX.

Algunas contribuciones del libro que ahora nos ocupa se centran en las relaciones entre tradición popular y producción culta, oralidad y escritura. Por ejemplo, Rocío Charques Gámez elabora un análisis pormenorizado de las tradiciones populares que Gertrudis Gómez de Avellaneda recogió durante los veranos de 1857,1858,1859 en el Pirineo español y francés. Las cinco tradiciones, tituladas La bella Toda, Los doce jabalíes, La ondina del lago azul, La dama de Amboto y La flor del ángel, recopilan un importante acervo oral y se acompañan de las impresiones de la autora sobre el arte de contar.

El investigador Borja Rodríguez Gutiérrez parte de las observaciones de Menéndez Pelayo sobre lo que define a un poeta popular, y analiza la figura de José Zorrilla, un poeta identificado con el pueblo. El escrito de Rodríguez Gutiérrez examina La Leyenda del Cid, narración en diecinueve mil versos, publicada por entregas, en la que Zorrilla incorporó una serie de viejos romances cidianos.

Considerado, según Azorín, el mejor medio para teorizar y poner en práctica el surrealismo, el autor publica en 1929 Superrealismo. Prenovela, libro en el que el autor rompió con la sintaxis académica y optó por una escritura similar a la automática, según explica Christian Manso en su artículo. El punto de unión que encuentra el investigador con la cultura popular es la aparición, en medio de la dimensión onírica que sobresale en Superrealismo, de términos y voces relativas al campo provenientes de obras o thesaurus, como El buen Sancho de España, que constituyen un riquísimo depósito de vocablos caídos en desuso, y sepultados en la más profunda ignorancia o indiferencia.

En el trabajo de Carole Filière resalta el tratamiento de la cultura popular en la obra de Leopoldo Alas Clarín, considerado más bien un autor clásico, quien intentó mediar entre la oralidad y la textualidad, y enriqueció su escritura en aras de su proyecto educativo.

En otros textos del libro se exhibe una panorámica de distintos planes de sensibilización del gusto estético. Inmaculada Rodríguez Moranta indaga en las relaciones entre las publicaciones modernistas y sus lectores, y analiza dos revistas: Helios y Alma Española (1903-1904); la primera, minoritaria, elitista, juanramoniana, nacida de la necesidad de un grupo de poetas de encontrar un cauce de expresión en la prensa literaria; la segunda, caracterizada por su adhesión al programa krausista, dirigida a un público amplio, con una orientación político-social, en la que colaboraron Unamuno, Pardo Bazán, Vicente Medina, Blasco Ibáñez, entre otros.

En línea con el pensamiento Krausista, Eugenio d’Ors, autor conocido por su actividad periodística, pronunció, en 1914, 1915 y 1919, tres conferencias en la Residencia de Estudiantes de Madrid en las que planteó la necesidad de llevar a cabo una regeneración de la vida social. Marisa Sotelo analiza cada una de estas conferencias, que desde sus títulos, Diálogo, Aprendizaje y heroísmo, y Grandeza y servidumbre de la inteligencia, demuestran su complementariedad y el proyecto al que se ligan.

La crónica de la vida del siglo XX también está presente en este volumen, por ejemplo, en el examen de la dimensión social de la taberna y la construcción periodística y literaria de este espacio, elaborado por Bénédicte de Buron-Brun a partir de las trece Crónicas de las Tabernas Leonesas de Francisco Umbral, publicada en la Revista “la casa de León” en 1962. Por su parte, Béatrice Bottin estudia la historia de las actuaciones de los Teatros Españoles Universitarios en Granada de 1952 a 1959, dirigidos por José Martín Recuerda, durante los años de posguerra española. El TEU de Granada, que se convirtió un acontecimiento artístico durante las fiestas tradicionales de la ciudad y de los pueblos circundantes, prescindía de los decorados, atribuía el máximo valor a la luminotecnia, rompía la escena y proponía escenificaciones en armonía con el entorno elegido; Con el TEU, explica Bottin, el teatro salía a la calle y recuperaba su carácter popular.

La vida cultural durante el franquismo es objeto de atención en otras contribuciones de este libro. El escrito de Blanca Ripoll Sintes analiza los trabajos de crítica literaria de Rafael Vázquez- Zamora y de Antonio Vilanova en la revista semanal Destino, los cuales permiten esbozar un capítulo de la historial cultural durante la dictadura. En rechazo a la visión monolítica impuesta por el régimen, Vázquez-Zamora abrió las ventanas a los aires europeos en las primeras décadas de la posguerra española, aunque su crítica se concentró en la glosa de actualidad cultural y en la promoción de las librerías nacionales. En contraste, explica Blanca Ripoll, Antonio Vilanova, en una mirada europeísta y cosmopolita, se alejó de la cerrada concepción de la esencia española que rechazaba todo lo que viniera del exterior, y presentó un modelo de crítica más riguroso, en íntimo contacto con el devenir occidental.

En “Apuntes para una teoría de la cultura popular”, Luis Beltrán reflexiona si, al estudiar la cultura popular de masas, es necesario fundar una disciplina con su propio método o un marco que fagocite otras disciplinas nacidas en la Modernidad. El investigador identifica las características de la cultura moderna, fusión de la cultura elevada y de la popular, examina la pertinencia de algunos estudios que consideran agonizante a la cultura popular, señala los peligros de equiparar a la cultura moderna con el pensamiento científico, y repasa los problemas del elitismo académico.

Dos trabajos presentados en el congreso examinan la fragmentaria comunicación de masas. José Domingo Dueñas Lorente analiza los rasgos comunicativos de lo que considera la “nueva oralidad”: la comunicación audiovisual de masas que se caracteriza por su fragmentación, uniformización del receptor y la sustitución del pensamiento por la contigüidad de los mensajes. El investigador también deja en claro que las formas de comunicación colectiva concuerdan con la percepción dominante de cada época y con las relaciones de poder que se establecen. Por último, Maite Gobantes Bilbao estudia la dicotomía entre los conceptos de periodismo objetivo, fiel a los datos y a los hechos, y periodismo narrativo, el storytelling que pone en juego los valores del periodista en su descripción de la realidad, y que ha encontrado acomodo en la actualidad ante la fragmentación de los discursos.

Como pudo observarse, en Tradición e interculturalidad. Las relaciones entre lo culto y lo popular (Siglos XIX y XX) se manifiestan, desde variados métodos y perspectivas, no solo la pervivencia de la tradición durante la Modernidad, los puntos de convergencia entre oralidad y escritura, alta cultura, cultura popular y de masas, sino un extenso campo de estudio que todavía tiene mucho por ofrecer.

BIbliografía

  • Thion Soriano-Mollá, Dolores; Luis Beltrán Almería; Solange Hibbs-Lissorgues y Marisa Sotelo Vázquez (eds.), Tradición e interculturalidad. Las relaciones entre lo culto y lo popular (Siglos XIX-XX), Zaragoza: Institución Fernando el Católico, 2013, 244 pp.

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