Apuntes sobre la risa en algunas coplas del Cancionero popular venezolano

CancioneroEl propósito de esta nota es presentar al lector, aunque sea a vuelo de pájaro, una muestra de la risa presente en las coplas que integran la segunda edición del Cancionero popular venezolano: cantares y corridos, galerones y glosas, publicado en 1919 por José Eustaquio Machado. Reservo para una futura publicación el comentario extenso a las coplas y una selección más amplia de éstas. A continuación comentaré algunas de las coplas que son de amor, compuestas en primera persona. Los números que vienen entre paréntesis al final de cada copla indican la página.

 

Hay coplas vinculadas con el baile y la fiesta, en donde se celebra la ocasión para el galanteo. En ellas los tonos de la risa son lúdicos y chispeantes:

Ahora sí voy a cantar
con muchísima alegría,
porque ya salió a bailar
la prenda que yo quería (4).

 

Yo tengo una guitarrita
que la llaman quita-quita,
porque quita los pesares
a las muchachas bonitas (10).

 

En el ámbito de la fiesta y el baile, aparecen también los celos. En la siguiente copla, el cantador se jacta de los gajes de su oficio:

 

Yo no canto en los fandangos
porque mi zamba no quiere:
porque dice que cantando
enamoro las mujeres (7).

 

Por supuesto, los celos no son exclusivos del ámbito de la fiesta:

 

Mi mujer está muy brava
porque otra me agasajó,
si yo tengo mi modito
y me quieren ¿qué hago yo ? (219)

 

En varias coplas advertimos la voz del conquistador o del galán:

 

Si tu marido es celoso
échale un güeso en el plato,
que mientras lo está ruñendo
conversaremos un rato (100).

 

Niña que vistes de luto
dime quién se te murió:
si se te murió tu amante
no llores, que aquí estoy yo (75).

 

El enamorado se distingue por sus requiebros de amor, que pueden estar bajo la forma de exageraciones graciosas:

 

Es tanto lo que te quiero,
y lo que te quiero, tanto,
que el día en que no te veo
no le rezo a ningún santo (187).

 

Si mis suspiros volaran
como vuelan las abejas
¡cuántos enjambres irían
donde quiera que tú fueras! (195).

 

En algunas coplas hay picardía y fuertes alusiones sexuales bastante directas:

 

Ah, malhaya si me viera
contigo en el aposento,
que se perdiera la llave,
y el herrero hubiera muerto (125).

 

Vamos a la mar, morena,
que allá nos embarcaremos:
tu cuerpo será el navío,
mis brazos serán los remos (62).

 

Por supuesto, no faltan las coplas sobre experiencias indeseadas, como ésta:

 

Una vieja me dio un beso
que me tiene enmabitao;
los besos que dan las viejas
saben a cacho quemao (80).

 

La siguiente copla es un gracioso lamento. La comparación entre la mujer y el mundo animal o vegetal es muy frecuente en este tipo de coplas. Aquí la mujer es equiparada con un animal mordelón, pero su mordisco alude a la posibilidad del juego amoroso:

 

Anoche me mordió un perro
y esta mañana una ardita:
por qué no me mordería
una muchacha bonita (110).

 

También se escucha la voz de quien lamenta con amarga ironía el no haber sabido reconocer, cuando niño, la figura del amor. Los dos últimos versos de esta copla recuerdan la habitual prohibición de los padres a sus hijos: no hablar con extraños. En este caso, irónicamente, la desdicha del cantador fue haber seguido el consejo, porque aquel extraño resultó ser el amor personificado.

 

El amor me llamó hermano
en mi niñez, cierto día,
y yo no le di la mano
porque no lo conocía (89).

 

Hay coplas de desengaño y franco desamor:

 

Al pasar por tu ventana
me dijeron: yo te adoro.
Yo pensé que era una niña
y era un condenado loro (52).

 

Ayer pasé por tu puerta,
me tiraste un limón,
el zumo me dio en los ojos
y el golpe en el corazón (107).

 

Toda la noche me tienes
como garza en la laguna
con el pescuezo estirao
sin esperanza ninguna (110).

 

Allá te mandé una piña
en señal de matrimonio:
si no te casas conmigo
dame mi piña, demonio (134).

 

En cambio, en otras coplas se escucha la voz del cínico:

 

Las viejas valen a medio,
y las muchachas a cuarto,
y yo, como soy muy pobre,
me voy a lo más barato (79).

 

La mujer que está creyendo
que yo con ella me caso
sepa que soy volatón
y no caigo en ese lazo (99).

 

E igualmente hay coplas en donde la risa es amarga:

 

Mi caballo y mi mujer
se me murieron a un tiempo:
mi mujer. . . Dios la perdone;
mi caballo es lo que siento (47).

 

También encontramos algunas coplas de burlas a la figura de la suegra, una de las más recurrentes en los cantos populares. Veamos dos ejemplos:

 

¿De qué le sirve a tu madre
poner tranca en el corral,
si te has de venir conmigo
por la puerta principal? (152).

 

Yo tengo una vaca negra
ques tuerta y garrapatosa;
me hace acordar de mi suegra
por lo brava y lo mañosa (42).

 

En las siguientes coplas encontramos ecos paródicos del amante que todo lo puede:

 

Yo te quisiera querer
y tu madre no me deja:
en todo se ha de meter
el demonio de la vieja (134).

 

Quisiera hacerte un regalo
con la luna y los luceros,
pero me falta la escala
para subir a las cielos (188).

 

También hay coplas admonitorias, puestas en tono risible:

 

Mi madre me aconsejó
y me lo dijo mi abuela:
quien tenga rabo de paja
no se arrime a la candela (165).

 

Mi madre me dio un consejo
que el cielo le premiará:
que enamorase a las feas
que es obra de caridad (166).

 

Como el lector puede ver, se trata de una pequeña muestra de la variedad de los registros de la risa en las coplas de asunto amoroso; registros propios de la cultura popular. A diferencia de lo que ocurre en otros cancioneros populares de Hispanoamérica, el aliento de la risa que insufla buena parte de las coplas del Cancionero popular venezolano es, en buena medida, de humor inocuo. Los tonos pícaros, ingeniosos, cómicos y lúdicos prevalecen por encima de los tonos injuriosos, ridicularizadores, peyorativos, sarcásticos y mordaces. Está pendiente, como ya dije, una selección más amplia y un estudio más cuidadoso de la risa en este cancionero. Hasta donde sé, este trabajo todavía no se ha hecho.

 


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s