R+J o lo que se te antoje: el Shakespeare de la madurez emocional

John William Waterhouse, Juliet

Men have died from time to time, and worms have eaten them, but not for love. William Shakespeare, As you like it, IV.i

You and me, babe, how about it? Mark Knopfler, Romeo and Juliet

Pensaba hablar de comedias y tragedias. Pensaba decir que la comedia de Shakespeare es filosófica, es a veces terrible, mueve muchas veces a la compasión y el espanto. Pensaba hablar de cómo sus tragedias están más bien salpicadas de risas, como el yin y el yan y bueno. En realidad, quería hablar de las mujeres en la obra dramática de Shakespeare. De cómo brillan, cómo dicen verdades. O sea, la verdad es que sólo quería hablar de dos de estas mujeres: de Julieta y Rosalinda. 

Ya decía Harold Bloom[1] que Shakespeare inventó lo humano, y es probable que tuviera razón. A través de Shakespeare nos inventamos como seres humanos, cada vez diferentes, cada vez modernos y, entre las experiencias humanas que definitivamente aterrizan en la Shakespeareanidad, la más inmediata, la más cliché sin duda es el amor. Y del amor quiero hablar también porque une a mis dos protagonistas en sus polos opuestos de tragedia y realidad. Porque claramente tanto Julieta como Rosalinda son las innegables protagonistas en sus respectivas historias: aunque el título de la obra sea Romeo y Julieta, el príncipe en el epílogo nos deja muy claro que “never was a story of more woe tan this of Juliet and her Romeo” [nunca hubo historia de más dolor que ésta de Julieta y su Romeo][2]. La historia es de Julieta y el Romeo también lo es. Rosalinda, por su parte, no sólo brilla en pantalones tanto como en falda, sino que además es el personaje femenino con más líneas en toda la obra de Shakespeare. Bloom habla de lo cercana que resulta As you like it al corazón del autor –el bosque de Arden, donde se desarrolla la acción, fue nombrado en honor de la madre del dramaturgo, Mary Arden– y llega incluso a asegurar que, si unx no es capaz de amar a Rosalinda como la maravilla que es, no puede tampoco comprender a Hamlet o Falstaff (¿estamos listos para esa conversación?). Así que, entre Julieta y Rosalinda, el amor. 

Y aquí es donde todo se pone un poco tragicómico. Me explico: Romeo y Julieta no se trata de amor. Con esto, por ejemplo, el señor Bloom no estaría de acuerdo. Pero no importa porque tengo a otro señor blanco que me respalda, uno que, me parece, entiende más del amor que la mayoría de los mortales. En una conferencia acerca de la obra, W. H. Auden afirmó de Romeo y Julieta que “behind their passionate suicides, as well as their reactions to Romeo’s banishment, is finally a lack of feeling, a fear that the relationship cannot be sustained and that, out of pride, it should be stopped now, in death” [detrás de sus apasionados suicidios, y de sus reacciones al destierro de Romeo, está finalmente una falta de sentimiento, un miedo a que la relación no se pueda sostener y que, por orgullo, deba detenerse ahora, en la muerte][3]. Shocker: Romeo y Julieta no estaban enamorados. Pero en realidad, ¿podíamos tomarnos en serio este amor entre dos personajes que están apenas asomando la cabeza en la adolescencia? Que son víctima de una pasión intensa, eso es innegable; en Julieta, la combinación de curiosidad sexual y enamoramiento casi infantil resulta profundamente enternecedora, pero también queda claro que la tragedia de esta niña tan despierta es consecuencia directa de su soledad. Su nodriza no la escucha, Fray Lorenzo la abandona, no le queda nada más que aferrarse al orgullo adolescente. Porque, de nuevo, era una niña. En las palabras de su padre, tan amoroso como temperamental y violento, podemos escuchar la voz del Shakespeare que fue padre de niñas diciendo preocupado “my child is yet a stranger in the world (…) and too son marred are those so early married” [mi niña es aún una desconocida del mundo (…) y demasiado pronto se arruinan las que tan temprano se casan][4]. La historia de Julieta es de adolescencia, de pasión y libertad, del entusiasmo por descubrir cosas nuevas; también de orgullo y soledad, de abandono, de paternidades tóxicas, pero no de amor. 

John Everett Millais, Rosalind in the Forest

Rosalinda en cambio sí habla de amor. Es preciso decir ahora que en la admiración de su grandeza coinciden (conmigo) Auden y Bloom, precisamente porque resulta, no lo opuesto a la intensidad adolescente de Julieta, sino el equilibrio entre ésta y el cinismo intelectual de la adultez. De cierta forma, Rosalinda convertida en Ganimedes es el andrógino perfecto para el espíritu pansexual de Shakespeare y, así como fluye entre lo masculino y femenino, consigue también, como dice Auden, el balance dialéctico entre la fe –a través de la voluntad– y el humor –a través de la inteligencia. En este punto podría yo hablar por horas de por qué Rosalinda lo es todo, pero, midiendo mi entusiasmo, me voy a contentar con mencionar un elemento que contribuye a salvarla y da fe de que la suya sí es una historia de amor(es): sus amores no sexualizados. A diferencia de Julieta, Rosalinda no está nunca sola; junto a ella está su incondicional Celia (la sororidad en Shakespeare es tema que da para tanto, tanto amor), está Touchstone, porque los bufones Shakespeareanos suelen también ser amigos de las mujeres, y está también sin saberlo su querido Orlando. En un pequeño documental, disponible en el canal Shakespeare Learning Zone de la Royal Shakespeare Company[5], David Ajao –quien interpretó a Orlando en la producción que hizo la RSC de As you like it en 2019-2020– menciona cómo en sus encuentros con Ganimedes Orlando desarrolla una amistad real y honesta con el chico (chica). El amor real de Rosalinda es un amor que pasa por las pruebas del intelecto, se aleja de la idealización, tiene la aprobación de la mejor amiga y se basa en la amistad.  

Cierro volviendo un poco a Auden que, al hablar de As you like it, cuenta lo aburrida que la encontró cuando tuvo que leerla en la secundaria, para luego redescubrirla con asombro en la adultez. Se puede decir que Romeo y Julieta es una obra de adolescencia tanto como As you like it lo es de madurez, pero me parece que esta oposición empobrece la interpretación. No puedo evitar pensar más bien que entre estas dos protagonistas está el Shakespeare hijo (Mary Arden, el bosque de Arden) y el Shakespeare padre, la educación sentimental de la mujer-persona y la esperanza de llegar a la comedia si es que se logra sobrevivir a la tragedia. Y en eso estamos tantxs, Julietas a medio camino tratando de ser Rosalindas. 


[1] Harold Bloom, Shakespeare La invención de lo humano (Bogotá: Grupo Editorial Norma, 2008)

[2] William Shakespeare, The Arden Shakespeare Romeo and Juliet (London: Bloomsbury, 2012)

[3] W. H. Auden, Lectures on Shakespeare (Princeton: Princeton University Press, 2019)

[4] Shakespeare, Romeo and Juliet

[5] https://www.youtube.com/watch?v=G0ETzwlNkKk


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