La Reina Úrsula y el Perdón que no es Olvido

Retoñaran aladas de savia sin otoño,

reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida;

porque soy como el árbol talado que retoño:

aún tengo la vida.

Miguel Hernández, Para la Libertad

Hasta hace relativamente poco, era difícil encontrar mujeres de renombre en el mundo de la ciencia ficción. No se debe esto a que no las hubiera, sino a que se trataba de un ámbito casi exclusivamente dominado por los hombres, especialmente hostil a cualquier tipo de narrativa femenina. 

Úrsula K. LeGuin

En este reino de machos, Úrsula K. LeGuin fue pionera y responsable de haber abierto camino para muchas, haciéndose un espacio a empujones gracias a su increíble sensibilidad, talento y dedicación que le valieron innumerables reconocimientos. Es importante mencionar que su impresionante carrera ha contribuido no solamente a la abrir las puertas para las mujeres dentro del género sino también a salvar la brecha entre la ciencia ficción y la literatura ‘en serio’, dando peso y validez a un género considerado por muchos, durante mucho tiempo, como menor. 

Y es que Úrsula hizo algo más que ciencia ficción impecable: sus historias, según ella misma explica, son experimentos de pensamiento, simulaciones que buscan desenredar un poco la montaña de confusiones y contradicciones que forman el universo humano. Dicho lo anterior, no debe sorprender que hable de cuerpos y sexualidades, aunque el tema no fuera muy explorado por otrxs autorxs de ciencia ficción y fantasía del siglo pasado. 

Nunca le tembló la mano a Úrsula para hablar de cosas que podían ser delicadas; lo hizo siempre con tacto y desde la empatía, pero de manera directa y honesta. Ejemplo de esto es su novela The Left Hand of Darkness [La mano izquierda de la oscuridad][1], de 1969, en la que imagina un mundo de andróginos, libre de las restricciones del género, y encuentra que tal vez no es necesario catalogarnos en femenino/masculino para reconocernos –y amarnos– como humanos; o en la celebrada The Dispossessed [Los desposeídos][2] que propone un mundo sin conceptos de propiedad, posesión, autoridad. En esta última obra, el protagonista, un muy heterosexual científico matemático, está feliz de tener relaciones muy homosexuales con un amigo cercano, simplemente para reforzar los lazos de su amistad. Spoiler: funciona. 

En el mismo universo narrativo se sitúa la colección de relatos Five Ways to Forgiveness [Cinco caminos hacia el perdón][3], publicada en 1995 como Four Ways to Forgiveness [Cuatro caminos hacia el perdón][4] y reeditada en 2017 con un relato extra. Estas novelas cortas (o cuentos largos, si se prefiere) cuentan historias que se entrelazan formando una unidad que permite construir, a través de los procesos mediante los cuales sus personajes acceden al perdón (entendido como el acto de perdonar, perdonarse y ser perdonadx), el camino individual y colectivo hacia la libertad. Significativamente, el cuerpo y sus deseos son protagónicos en estos procesos porque, en palabras de la personaje principal de “A Woman’s Liberation” [La liberación de una mujer], “it is in our bodies that we lose or begin our freedom, in our bodies that we accept or end our slavery” [es en nuestros cuerpos que perdemos o iniciamos nuestra libertad, en nuestros cuerpos que aceptamos o ponemos fin a nuestra esclavitud][5].

Gunther Von Hagens, Body Worlds

Las cinco historias que componen el volumen tienen lugar en un mundo que lucha por definirse, un país en gestación formado por esclavos fugitivos en el que la libertad está garantizada en papel para todas las mujeres y todos los hombres, pero ¿cómo podrían ejercer la libertad quienes no han conocido más que cadenas? En uno de esos paralelos que duelen por cercanos, es posible reconocerse en esta pregunta; como mujer nacida y crecida en un país post colonial que no sabe todavía ser ni libre ni justo. 

Cada historia toca de manera distinta el cuerpo y alguna de sus posibles liberaciones: desde una anciana que encuentra en la compasión por el hombre odiado la redención del cuerpo en compañía, hasta una niña nacida esclava que, tras haber aprendido a ser usada por mujeres y hombres, descubre la libertad de su cuerpo mucho después que la de su mente. 

Pese a encontrarse muy lejos de lo que se clasificaría como narrativa erótica o de temática sexual, son relatos de piel y de amor, de sexualidades diversas, de comprensión y de cómo nos escuchamos con los cuerpos, a veces mejor que con las mentes. 

Finalmente, la libertad es un camino que empieza en el perdón. Cuando estemos listxs, cada unx tendrá que soltar su propia esclavitud, cualquiera que esta sea, y por más cariño que le tengamos. Como la mujer que, en el último relato, sigue abrazada a su niño muerto, así cada unx, cuando sea tiempo, cavará una tumba pequeña y seguirá el camino hacia adelante. Porque, parafraseando a Úrsula, a veces hay que perder el mundo para aferrarnos a la única cosa noble. 


[1] Úrsula K. LeGuin, The Left Hand of Darkness (Gollancz: London, 2018)

[2] Úrsula K. LeGuin, The Dispossessed (Gollancz: London, 2015)

[3] Úrsula K. LeGuin, Five Ways to Forgiveness (Library of America: New York, 2017)

[4] En español parece sólo existir esta primera versión. 

[5] Úrsula K. LeGuin, “A Woman’s Liberation” en Five Ways to Forgiveness 


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