¿Dónde están nuestras autoras?: Un comentario a propósito de Raquel Adler

Imagen tomada de la portada del libro María Raquel Adler y su poesía, de Eduardo Joubin Colombres.

Como mucha gente dedicada al área de la literatura, hace años comencé a preguntarme sobre la ausencia, real o virtual, de escritoras en la historia literaria. En mi caso, por mi formación y mis intereses, la duda recaía en concreto sobre la América de bordes difusos que hemos dado en calificar de latina o hispana. Dentro y fuera del aula me dijeron y me repitieron, diferentes voces y en distintas circunstancias, que relativamente pocas mujeres lograron ver publicado un libro de su autoría.

Por aquel entonces –mi feliz tiempo como estudiante de posgrado– me había aficionado a la literatura virreinal o colonial, lo cual significaba que en mi horizonte de trabajo las autoras eran casi todas monjas, y la gran mayoría había escrito una obra no destinada al público, sino a un confesor o examinador… Entiéndase: a un varón católico, vigilante, ungido de autoridad en asuntos terrenales y celestes. ¡El horror guarecido tras varoniles faldas largas! En la memoria colectiva mexicana, al menos, ha quedado esculpida la infamia perpetrada en contra de sor Juana Inés de la Cruz, a quien sus colegas religiosos orillaron a abandonar el ejercicio de las letras, a raíz del ruido que sus comentarios teológicos provocaron en los oídos del Santo Oficio. Para las mojas era más aconsejable pasar por bestias llanas que mostrarse como personas con ideas.

Los años han pasado y, ahora que me toca recorrer por mi propia cuenta el camino de los estudios literarios, volví a preguntarme por las autoras: ¿dónde están? ¿En verdad fueron tan pocas? ¿Dónde quedó el “montoncito” de libros que escribieron? ¿En serio su obra es demasiado despreciable e insignificante como para merecer un sitio, o una mención acaso, en los manuales y los programas de literatura? De un tiempo para acá me he vuelto escéptica…

Para mostrar una pincelada de las razones de mi escepticismo, voy a hacer un comentario general sobre una autora –solo una–, cuya producción durante apenas 4 años en una sola publicación periódica –solo una– puede ayudarnos a poner en duda las afirmaciones respecto a que hubo pocas mujeres publicando. Me refiero a la argentina Raquel Adler, y a su colaboración en La literatura argentina. Revista bibliográfica. Voy a limitarme a revisar las publicaciones hechas en su sección titulada “Libros femeninos”, de 1931 a 1934, núm. 37-84. Tomo una muestra.

Portada del núm. 68 de la revista La literatura argentina.

La vida de Raquel Adler inició de forma curiosa: hija de inmigrantes, nació un 12 de octubre a bordo de un barco con destino a Argentina. El año es incierto, porque la autora se encargó de dar fechas diversas: 1899, 1900, 1901, 1904 y hasta 1910; siendo 1899 la más probable. Falleció, eso sí con toda certeza, el 28 de julio de 1974, en Bernal, Argentina.

Según mi conteo hasta hoy, Adler publicó más de una docena de libros. La enorme mayoría de ellos son de poesía mística o religiosa. Como líneas arriba hablé de escepticismo, y es un bien/mal muy extendido en nuestros lares, doy los datos específicos de dichas publicaciones. Quien desconfíe, puede corroborar que existen. Los que he podido rastrear son:

  1. Revelación (mi romance). Buenos Aires, Editorial Tor, 1922.
  2. Místicas. Poesías. Buenos Aires, Editorial Tor, 1923.
  3. Cantos de Raquel. Buenos Aires, Editorial Tor, 1925.
  4. La divina tortura. Buenos Aires, Editorial Tor, 1927.
  5. De Israel a Cristo. Buenos Aires: Talleres Gráficos Argentinos L. J. Rosso, 1933.
  6. Pan bajado del cielo: auto sacramental. (Dividido en un prólogo, tres actos y seis cuadros). Buenos Aires: Talleres Gráficos Argentinos de L. J. Rosso, 1934
  7. Buenos Aires, ciudad y poesía. Buenos Aires: “Librería del Colegio”, 1936.
  8. De la tierra al cielo (ensayos literarios). [Buenos Aires] Editorial Serviam, 1936.
  9. Sonetos de Dios. Buenos Aires, Librería del Colegio, [1937].
  10. Canción del hombre y la ola. La Plata: “El Libro”, [1938].
  11. El libro de los siete sellos: (visión apocalíptica). Buenos Aires: Huemul, 1940.
  12. Llave del cielo: Liras, sonetos y versos de arte menor. Buenos Aires, Librería y editorial “La Facultad” Bernabé & cía, 1943.
  13. Veneración… Buenos Aires: [Maggiolo Hermanos], 1950.
  14. Selected poems; poemas selectos. Trad. Helen Wohl Patterson. Washington: Press, 1963.
  15. Imelda Lambertini: virgen dominicana, milagro de amor divino. (Dividido en tres cuadros y un epilogo). La Plata, “El Libro”, s. f.
Página 192, sección “Libros femeninos”, de La literatura argentina, año VI, núm. 66 (febrero de 1934).

De entrada, pues, Adler es un ejemplo de que hubo mujeres que publicaron varios libros. Pero no solo eso: Raquel Adler fue una feminista, sin duda, y dedicó parte de su quehacer periodístico a dar a conocer la obra de sus contemporáneas. Durante varios años mantuvo la sección denominada “Libros femeninos”, en donde figuraban por igual obras literarias, libros de ciencias (geografía, contabilidad, ingeniería…) y libros de texto (manuales de idiomas). Todos ellos escritos por mujeres.

Puesto que la idea de esta nota es, sencillamente, compartirle a quien me lea los motivos de mi escepticismo respecto a los discursos oficiales –eso son las historias literarias y los programas de estudio– en lo relativo a la escritura de las mujeres, voy dejar un listado alfabético de las autoras cuyos libros fueron comentados por Adler en su columna. TODOS son libros o plaquettes.

  1. Abigail Calcagno, Reflexiones sobre la interpretación en la poesía.
  2. Amalia Teresa Roche de Salgueiro, A través de la vida.
  3. Artemia Victoria Lavelli, Giovinezza, e Italiche (2 libros).
  4. Blanca C. de Hume, Canciones de cuna.
  5. Blanca Tregini, Aleteos del Alma.
  6. Carmen Alicia Cadilla, Lo que tú y yo sentimos;
  7. Carmen Guimera Muxi, Gabriela.
  8. Clarisa G. de Diego Arbó, Cosas del viejo Amor.
  9. Delfina Molina y Vedia de Bastianini, Delfineas.
  10. Delfina Varela Domínguez de Ghioldi, Alejandro Korn: sus ensayos filosóficos.
  11. Dolores López Aranguren, Flechas de cristal.
  12. Elvira González Goizueta, Lecciones de historia americana.
  13. Emma Hurtado Alvis, Aventurilla.
  14. Emma R. Mosto, Por el fuego de Quinqué, y Semper (2 libros).
  15. Encar Catalá, Leyenda para Niños.
  16. Esther Monasterio, Mascaradas.
  17. Fryda Schultz Caseneuve, Versos a un gran amor.
  18. Gladys Smith, Lirios del Alba.
  19. Graziela Barinaga y Ponce de León, De la fuente infinita.
  20. Haydée Celia Justo, Escultura de almas.
  21. Herminia C. Brumana, Tizas de colores.
  22. Hilda Pina Shaw, Para tu quietud.
  23. Hortensia Margarita Raffo, Oro y Sangre, y Romances fueguinos (2 libros).
  24. Ida Reboli, Jornadas para un horizonte.
  25. Isabel Alonso Deyra, Trece cuentos;
  26. Isabel Figueras, El Ramo de Orquídeas.
  27. Josefa Tordenillas, Colorín y La campana que habla (2 libros).
  28. Josefina Melo Parravicini, Galeotes.
  29. Julia Bustos, El buceador de almas.
  30. Julia Gadea, Pupilas de la Sima.
  31. Julieta Gómez Paz, Versos míos.
  32. Leonie Fournier, Gotas de plomo.
  33. Alicia Domínguez, Canciones de la niña de Andersen.
  34. Margot Guezúraga, Tierra de centauros.
  35. María Angélica Bosco, El corazón de la princesa.
  36. María Antonieta Centrone, Cantos a Aliosha.
  37. María Celia Neyra de Solá, Miel de Camuatí, y Palabras para mi niño (2 libros).
  38. María Cristina Madrid, Mar adentro.
  39. María Elena Maura, De las tinieblas a la luz, y En la verdad la luz (2 libros).
  40. María Eugenia Celso, Ruflo de Azas.
  41. María Luisa Gómez, Copa cincelada.
  42. María Noemí Virasoro de Paso, Tú.
  43. María Torres Frías, Aurora boreal.
  44. Martha Maldonado, Vibraciones.
  45. Maruja Vidal Fernández, Amor, amor.
  46. Nacha Pineau, Estampas lejanas.
  47. Paulina Simoniello, Yvoty.
  48. Raquel Español, El pequeño artista.
  49. Rebeca Mactas Alpersohn, Cantos de Jehuda Ha Levy.
  50. Renata Donghi de Halperín, Relatos de la vida gris.
  51. Rosa C. Rimada de Vignau, Ilusiones y realidades.
  52. Rosa María Rojas, La alcancía de cristal.
  53. Rosario Beltrán Núñez, Rascacielos.
  54. Sara Sáenz Cavia, Mita Urupá.
  55. Silvia Guerrico, Cocktail, y Un hombre y yo (2 libros).
  56. Tilde Pérez Pieroni, Retiro espiritual.
  57. Uldarica Mañas, .
  58. Wally Zenner, Moradas de la Pena Altiva.
  59. Yaya Suárez Corve, Ronda de Sol.

Este listado no agota la revisión de la autora. En varios números más de La literatura argentina. Revista bibliográfica hubo espacio para “Libros femeninos”. No he podido corroborar los nombres y los títulos de todas, pero el esfuerzo de Adler se ha convertido en un documento muy relevante para quienes, como yo, pretenden rastrear las obras escritas por mujeres de décadas y siglos anteriores a la primera mitad del XX… Este siglo que pareció dedicarse, casi intencionalmente, a borrarlas, omitirlas, relegarlas. Como detallito curioso, no deja de llamar la atención que en la misma revista hubiera una sección extensa denominada “Actualidad bibliográfica”, destinada a comentar libros… de varones. No digo más.

Cierro esta nota de sospecha con la pregunta del título, acompañada de otras más: ¿dónde están nuestras autoras? O mejor dicho, ¿en dónde están sus obras? ¿Qué fue de ellas? ¿Por qué las hemos olvidado?


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