Consideraciones y desconsideraciones: la escala de lo Otro

En varias oportunidades he dicho que soy fan de los cortometrajes animados. En esta ocasión quisiera compartir algunas reflexiones a propósito de uno de mis favoritos: Johnny Express (2014), de Kyungmin Woo. Las acciones del corto ocurren en el planeta DJEIWKQ201, hacia el año 2150, y el protagonista es el repartidor estrella de Johnny Express, una empresa de servicio de paquetería espacial. Su misión es simple: entregar un paquete diminuto en un planeta muy pequeño… ¿Qué puede salir mal? AVISO: este comentario contiene SPOILERS. Comparto de una vez el enlace al corto, que dura unos 5 minutos y medio.

El repartidor de Johnny Express es o parece ser un ser humano bastante descuidado; aunque, en su defensa, debemos decir que no nos proporcionan información sobre el tiempo que le tomó llegar a DJEIWKQ201, ni sobre las condiciones en las que ha vivido y ha viajado.

Nos dan, eso sí, una pista rápida al respecto: el paquete fue enviado el “07/26/04”; y una fotografía dentro de la nave espacial nos hace saber que el protagonista fue el mejor repartidor de 2150… Han pasado, pues, varios años desde que se hizo el encargo, y la espera está por llegar a su fin.

Por fortuna para ese hombre descuidado, el sistema inteligente de su nave espacial es una maravilla y se hace cargo de casi todo: ubicar el destino en el universo, aterrizaje de la nave, suministro del paquete e identificación del recipiendario… incluso le despacha una lata de jugo al repartidor. En breve nos enteramos de que el paquete, microscópico (el repartidor lo ve con un zoom de 5500%), va dirigido a Tang fu chu i, habitante de la ciudad de Donpabung-Do. A partir de entonces, las cosas se complican… para quienes viven en Donpabung-Do  y, en general, en DJEIWKQ201.

Lo que de inmediato salta a la vista es la dejadez, y no mala intención, del repartidor para sacar deducciones: el paquete es microscópico, el planeta en donde aterrizó es muy pequeño… Un ser humano mínimamente lúcido supondría que la escala de DJEIWKQ201 no se equipara, en absoluto, a la humana. ¡Recordemos el zoom de 5500%! Lo que acontece a continuación es gracioso y terrible, por obra de un juego de perspectiva y focalización.

El repartidor no es lo suficientemente empático como para captar siquiera la posible diferencia de lo otro que vive en DJEIWKQ201. Así, mientras él experimenta perplejidad por el aparente vacío, las criaturas de Donpabung-Do, aterradas, viven la peor experiencia de sus vidas.

El Armagedón, sin embargo, recibe un tratamiento humorístico. Además, quienes atestiguamos la “invasión extraterrestre”, es decir, el desplazamiento de un aturdido repartidor por el pequeño planeta, vemos y oímos la destrucción… pero no entendemos el lenguaje (Woo tuvo el buen juicio de no agregar subtítulos) ni observamos los cadáveres de los curiosos seres morados de Donpabung-Do. Podemos, por lo tanto, reírnos sin tanta culpa.

No voy a arruinar por completo el corto revelando el final, por si alguien leyó hasta acá sin verlo antes. Solamente me gustaría hacer notar un aspecto que me parece muy interesante: la épica construyó mundos de grandes batallas, grandes héroes, grandes ciudades, grandes calamidades, grandes destrucciones, etc. La Modernidad, si bien es cierto que ha construido nuevas “épicas”, o formas cercanas a ésta, inaccesible para nuestro tiempo, dado que está demasiado rebasada la creencia en un centro valorativo único, categórico e inamovible (como sí lo hay en la épica, orientada hacia el pasado cerrado sobre sí mismo), se ha regodeado en la exploración de lo pequeño, por un lado: hombrecillos mediocres, ciudades simplonas que podrían ser cualquier otra, paisajes anodinos, conflictos insustanciales, vidas triviales, etc.; y en la representación de lo disonante, lo diferente, lo inarmónico, lo heteróclito. Johnny Express ofrece una visión, a mi modo de ver, muy divertida de la parcialidad de la especie humana, tan acostumbrada a medir el mundo, el universo y la vida en relación consigo mismo (el hombre es la medida de todas las cosas, se afirmaba ya en la Antigua Grecia). Quizá nos hemos topado ya con otras formas de vida e inteligencia, pero no hemos sido capaces de entrar en contacto con ellas, o de percibirlas siquiera, porque todavía nos resulta casi imposible, además de poco deseable, interpretar lo que nos rodea con una “escala otra”. Sólo esperemos que ningún repartidor de Johnny Express aterrice en DJEIWKQ201.


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